Proponen reforestar con especies nativas los suelos inundados del norte bonaerense

Varios especialistas argentinos coinciden hoy en que la reforestación con especies nativas es el mejor plan para recuperar suelos afectados por inundaciones y sequías en las zonas agrarias.

El Museo Provincial Guillermo E. Hudson, de la localidad bonaerense de Florencio Varela, propone producir plantines de árboles y herbáceas nativas para reforestar el norte de la provincia de Buenos Aires, una de las zona más afectadas por las inundaciones a causa del monocultivo de soja.

La propuesta es que en las zonas anegadas, donde sea imposible el escurrimiento del agua y absorción en el suelo, como en la cuenca del río Salado, cultivar árboles nativos para madera.

«Con esas plantas madres se busca iniciar bosques nativos en lugares de producción», sostuvo el director del museo, Rubén Ravera.

«Hay que empezar a negociar con la naturaleza, generar bosques nativos que pueden ser tan productivos como los campos de soja o maíz», enfatizó.

En este sentido, apuntó que «no es fácil una obra hidráulica para la cuenca del Salado, porque finalmente se termina tirando agua al vecino y esa no es la solución».

«El agua dulce es un recurso, en gran medida superior al petróleo mismo, es una pena derivarla al mar, como si fuese algo despreciable», agregó Ravera, cuya idea es establecer «corredores biológicos», en lugares como los márgenes de las rutas y los terraplenes ferroviarios.

De ese modo se crearían vías de comunicación que permitirían a muchas aves en peligro de extinción migrar y circular, al igual que las semillas que se diseminan por el viento, explicó.

A su vez, el biólogo Juan Whitworth Hulse, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal del CONICET, coincidió en que hay que evitar la reforestación con especies exóticas, porque impactan negativamente en el ecosistema en cuestiones de nutrientes del suelo o de mayor consumo de agua.

«Muchas de esas especies exóticas son invasoras», remarcó

Las especies nativas, como el sauce y el ceibo, entre las más conocidas dentro de un conjunto que incluye más de 50 variedades están «adaptadas a la ecoregión a la cual pertenecen, entonces cuentan con una ventaja respecto a otras que a veces se traen como ornamentales».

Whitworth Hulse también coincidió con Ravera en que recuperar el bosque nativo beneficia a la fauna local.

En este sentido, pidió por que tanto los gobiernos como los viveros locales den prioridad al uso y comercialización de especies autóctonas de cada una de las 18 ecoregiones del país.

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