Garcita Blanca en Ensenada (Buenos Aires)

DESCRIPCIÓN. Mide 45 cm. Muy parecida a la garza blanca, pero más chica; pico y patas negras; dedos amarillos; en período de reproducción le salen plumas blancas más largas en la nuca, el pecho y el dorso. Juvenil: tiene las patas verdosas.

COMPORTAMIENTO. En grupos, o bien en grandes bandadas mixtas junto con otras garzas. Resulta común ver las tres especies de garzas blancas juntas, haciendo más fácil su diferenciación.

HÁBITAT. Lugares inundados, donde se encharca el agua; también lagunas y arroyos. Se aventura más a caminar por los campos que otras garzas.

ALIMENTACIÓN. Es una gran pescadora. Remueve el fondo de las lagunas con las patas para poder capturar peces y animales pequeños que se esconden en el barro. También se mueve lentamente en la orilla esperando con tranquilidad el momento de dar el picotazo.

NIDO. Construye una plataforma de palitos y juncos, cría en colonias muy numerosas, junto con otras especies de garzas o aves acuáticas, en árboles o en los juncales. Deposita 3 ó 4 huevos celestes. En esta especie la incubación también la realizan ambos padres por unos 22 días. Posteriormente alimentan a los pichones con regurgitaciones de alimento como lo hacen algunas otras garzas. Los pichones permanecen en el nido hasta que aprenden a volar, lo que logran generalmente a las 4 semanas.

SITUACIÓN. Abundante. Al igual que la garza blanca ha sufrido la caza indiscriminada para extraerle las aigrettes -plumas largas- con el fin de adornar los sombreros; en aquella época sus poblaciones disminuyeron notablemente.

DISTRIBUCIÓN. Desde América del Norte hasta el sur de Argentina, incluyendo las Islas Malvinas.

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